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Re: ¿Que estás leyendo ahora?

Publicado: 19 Jun 2017, 10:01
por Stratos
El problema que tengo o tenemos es el del espacio, pero el libro electrónico genera otro, que pasa con esos libros? Se pierden en la nube digital...

Re: ¿Que estás leyendo ahora?

Publicado: 19 Jun 2017, 10:34
por Haplo_Patryn
Tanto como perderse, no. Es un archivo, no algo que está colgado en la "nube".

Re: ¿Que estás leyendo ahora?

Publicado: 19 Jun 2017, 11:55
por xabel
Yo desde que pillé el ebook suelo leerlo todo ahí, pero de vez en cuando me gusta meterme un libro en formato físico. Los comics sin embargo el peso recae casi totalmente en papel y es que no hay color vaya... Eso si, el espacio ya hace tiempo que falta para guardar tanto manuscrito :cry:

Re: ¿Que estás leyendo ahora?

Publicado: 19 Jun 2017, 12:23
por mikerohan
Stratos escribió: 19 Jun 2017, 10:01 El problema que tengo o tenemos es el del espacio, pero el libro electrónico genera otro, que pasa con esos libros? Se pierden en la nube digital...
Yo leo principlamente en formato electrónico.

En el caso de los libros comprados em Amazon (Kindle) siempre los puedes descargar en local y almacenarlos, además, por tu cuenta (yo lo hago)
Y tanto esos, como ebooks que hayas adquirido en otras tiendas, libros de libre distribución, manuales de aparatos, siempre los puedes gestionar con Calibre.
Mi biblioteca digital ocupa unos cuantos Gigas, pero te aseguro que no me entraría en casa si tuviera que ser en papel :lol:

Re: ¿Que estás leyendo ahora?

Publicado: 19 Jun 2017, 13:02
por cezeta
Ambos. Debido al limite de espacio, si un libro no es bueno, lo dono o lo destruyo (esto ultimo solo en libros de propaganda o magufería, de momento solo me he encontrado con uno, Donitz and the Wolfpacks).

El del pájaro carnicero está en papel por ejemplo. Del mundo y sus demonios así como de Rockets and People tengo que hacerme con ellos en formato fisico. :babas:

Re: ¿Que estás leyendo ahora?

Publicado: 19 Jun 2017, 16:30
por Vladimir
Ebook, no cabían mas libros en mi casa, mas que por mi , por mi mujer. sobre todo en fb2

Re: ¿Que estás leyendo ahora?

Publicado: 25 Jun 2017, 12:19
por Schweijk
Yo solo leo en papel.

Re: ¿Que estás leyendo ahora?

Publicado: 25 Jun 2017, 18:58
por Stratos
El portal Amazon te deja descargar los libros electrónicos que compras una sóla vez o todas las que quieras?

Re: ¿Que estás leyendo ahora?

Publicado: 25 Jun 2017, 19:11
por Piteas
Todas las que quieras. Se guardan en una nube y de ahí te los bajas cuando te venga en gana.

Re: ¿Que estás leyendo ahora?

Publicado: 26 Jun 2017, 10:24
por Stratos
Piteas escribió: 25 Jun 2017, 19:11 Todas las que quieras. Se guardan en una nube y de ahí te los bajas cuando te venga en gana.
Gracias!!

Re: ¿Que estás leyendo ahora?

Publicado: 11 Jul 2017, 10:13
por Kalesin
Como me encanto la serie de Netflix "House of Cards" (que ahora estoy "repasando" para ponerme al dia y ver la 5ª Temporada), me he puesto a leer el libro que inspiro tanto esta serie como la primera serie que se hizo de la BBC

HOUSE OF CARDS - MICHAEL DOBBS

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Muy buenas impresiones, me parece que me lo pasare en grande y lo devorare en pocos dias.

Re: ¿Que estás leyendo ahora?

Publicado: 01 Ago 2017, 12:30
por Santiago Plaza
Vengo a recomendar un libro que me he leído por azar y que me ha gustado mucho:

"Im Frhüling, Sterben" - Morir en primavera de Ralf Rothmann

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En su día, si le preguntaba a mi padre por qué tenía el pelo tan fuerte, él respondía que era por la guerra. Cada día se frotaban el cuero cabelludo con jugo de abedul, no había nada mejor (…) la verdadera respuesta se presentó por sí sola décadas más tarde, cuando me cayeron en las manos unas fotografías de tumbas de soldados y vi que, en el frente, la mayoría de cruces estaban hechas con ramas de abedul joven.» Rothmann rememora el final de la segunda guerra mundial, en febrero de 1945, cuando el ejército alemán está a punto de sucumbir ante la ofensiva aliada. Los estragos de la guerra son visibles en todo el país. Walter y Friedrich, dos amigos de diecisiete años que trabajan en una vaquería, creen que nunca serán llamados a filas y trazan planes para el futuro. Sin embargo, acabarán siendo reclutados por las tropas nazis y asistirán al caos provocado por la desbandada del ejército alemán.
Aunque es una obra de ficción, ha cosechado un gran éxito.
Yo llegué a ella sin saber nada de esto y la leí con gran avidez. El libro es corto o al menos se me hizo muy corto y lo aconsejo. Muy recomendable lectura.

Re: ¿Que estás leyendo ahora?

Publicado: 01 Ago 2017, 18:16
por AlGharib
Excelente lectura, Santi. Yo lo lei a principios de año y me gustó mucho. Aunque creo que no dije nada por ahí.

Re: ¿Que estás leyendo ahora?

Publicado: 02 Ago 2017, 10:29
por Santiago Plaza
AlGharib escribió: 01 Ago 2017, 18:16 Excelente lectura, Santi. Yo lo lei a principios de año y me gustó mucho. Aunque creo que no dije nada por ahí.
Una verdadera lástima. Siempre he seguido con gran interés tus reseñas.

Re: ¿Que estás leyendo ahora?

Publicado: 20 Ago 2017, 08:06
por PapaX3
Hola.

Por una traducción que he hecho a un juego sobre la campaña en Birmania durante la Segunda Guerra Mundial, tuve la curiosidad de volver a leer cómo describía Churchill la toma de Singapur y otros hechos de esos días en los que los japoneses le dieron fuerte y flojo a los británicos. Sus Memorias de la Segunda Guerra Mundial (Plaza&Janes S.A., Editores, 1965) las leí completas hace muchos años. Como recordaba que el autor no trata los temas compendiados por asuntos, sino que va saltando de uno a otro, pensé: “Voy a tener que rebuscar entre varios volúmenes y no lo voy a encontrar todo ¿Por qué no leerlas enteras otra vez? Seguro que con el paso de los años veo detalles que antes no aprecié y disfruto de nuevo de su lectura” Y este verano, aprovechando la temporada en Pontevedra y Rota, he releído el volumen 1, Cómo se fraguó la tormenta.

Efectivamente, ya en el primer volumen me he quedado atónito al ver la visión preclara que tuvo Churchill anticipando muchos de los acontecimientos futuros. Es impresionante la talla política y militar que tenía, que queda patentemente demostrada porque intercala trozos de discursos y documentos en los que avisaba una y otra vez de lo que iba a pasar. Pero si llama la atención su capacidad de predicción, más me impresionó la ceguera de los políticos y la población en general, que no querían ver lo evidente. Ya se sabe que no hay peor ceguera que no querer ver. Pese a las advertencias reiteradas de Churchill, demostradas en el día a día de aquellos convulsos tiempos por el rearme alemán y la ruptura continuada de las promesas de Hitler, sus advertencias de “¡Que viene el lobo, que viene el lobo!”, ni lo evitaron, ni hicieron que se preparasen hasta que ya fue demasiado tarde. Y cuando sobrevino la tormenta, los cogió a todos, ingleses, franceses, pacifistas y no pacifistas, con los pantalones bajados.

Este pacifismo a ultranza hizo que Hitler se saliera una y otra vez con la suya, con un efecto secundario letal. Los generales alemanes, que inicialmente desconfiaban del cabo austriaco, estaban horrorizados con la posibilidad de una guerra sin estar preparados. Incluso se confabularon para dar un golpe de estado contra él. Pero se quedaron perplejos al ver que inevitablemente acertaba en sus pronósticos sobre la debilidad de ingleses y franceses. Consecuencia: pasaron de ser sus enemigos a convertirse en sus más fervientes admiradores (Pág. 337).

Al hablar del desasosiego que sentían los franceses al ver lo que se les venía encima (Pág. 218), dice Churchill: Francia tenía motivos para inquietarse, y sólo los tontos, que son muy numerosos en todos los países, podían ignorarlo. Comparto este criterio sobre la enorme extensión de la tontura humana, y precisamente para no verme completamente incluido en este lamentable grupo, siempre procuro leer con los ojos bien abiertos.

Era cierto que Alemania se rearmaba, sí. Pero los ingleses tenían una visión muy particular de la jugada, que queda patente a lo largo de todo este interesantísimo volumen. Por ejemplo, en la página 219 dice Churchill: Sólo que la Gran Bretaña, a veces, se dejó arrastrar por oleadas de sentimiento caballeresco. En ocasiones raras, sí, pero más frecuentes que en ningún otro país, experimenta la necesidad de luchar por una causa precisamente porque está convencida de que en ello no va a existir ganancia material alguna. Bueeeeeeno… Este sentimiento tan quijotesco que arrebata a los ingleses (raras veces, según el autor) y que los distingue de otras naciones más sanchopancistas, debe ser el que hizo decir a Lord Lothian, cuando Hitler recuperó Renania a las bravas: A fin y al cabo, los alemanes no hacen más que recobrar lo suyo (Pág. 235), opinión que Winston considera típicamente británica.

Y es que hay que comprender a los ingleses. La forma en la que debe gobernarse el mundo, la resume Winston Churchill en un discurso, del que transcribo un sabroso párrafo (Pág. 247): Durante cuatrocientos años, la política extranjera inglesa ha tendido a oponerse a la potencia más fuerte, agresiva y dominante del Continente, y sobre todo a impedir que los Países Bajos caigan en manos de potencia tal. Mirando a la luz de la historia, esos cuatro siglos de inmodificada finalidad en medio de tantos cambios de nombres y hechos, vemos que constituyen uno de los más notables episodios que registran los anales de cualquier raza, nación, estado o pueblo. Además, en todas las ocasiones siguió Inglaterra el camino más difícil. Frente a Felipe II de España, frente a Luís XIV con Guillermo II y Marlborough, Frente a Napoleón, Frente a Guillermo II de Alemania, lo más fácil y más tentador hubiera sido unirse al más fuerte y compartir los frutos de su conquista. Pero siempre optamos por lo más espinoso, nos aliamos a potencias menos fuertes, la unimos, y así derrotamos e hicimos fracasar la tiranía militar continental, cualquiera que fuese, y dirigiéndola la nación que la dirigiere. De este modo conservamos las libertades de Europa, favorecimos el desarrollo de su viva y variada sociedad y salimos de cuatro horribles luchas con una fama creciente y un imperio más dilatado, además de haber protegido la independencia de los Países Bajos. Esta es la maravillosa, aunque inconsciente tradición de la política extranjera inglesa.

Esto no tiene desperdicio y merece reflexionarlo. Así, de entrada, parece una maravilla de quijotismo a la inglesa. Pero hay una serie de detalles que me llaman la atención. En primer lugar, la frase: …en todas las ocasiones siguió Inglaterra el camino más difícil. En segundo lugar, la frase: …salimos (con) …un imperio más dilatado. Y en tercer lugar, la constante cita de los Países Bajos. Pueden darse múltiples interpretaciones a estas tres frases, claro está. Pero yo me pregunto, ¿no será que Inglaterra siguió el camino más difícil porque, además de ser una isla difícil de invadir, era el que más le interesaba? Si vencía al más poderoso ¿no quedaba ella como la más poderosa? ¿No se deberá a esto último que cada vez tuviese un imperio más dilatado? Y ese interés por salvaguardar los Países Bajos, ¿no sería un interés puramente económico? Bien sabido es que una gran parte de su comercio se realizaba con estas naciones. No sé, Mr. Churchill, no sé…

Porque claro, si tan caballerosos son, y siguiendo la frase de Lord Lothian, ¿no tendrían que haber “dado lo suyo” a la India, a Irlanda y a España? Cuando en Irlanda, entonces ya una nación independiente, su Gobierno dice que si hay una guerra sus puertos no podrán usarse por los ingleses, Churchill propone ocuparlos a la fuerza (Pág 320-322), y lo mismo argumenta sobre una hipotética devolución a España de Gibraltar ¿Y qué decir de la India, que se vio sometida durante toda la guerra y mantuvieron a Gandhi en arresto domiciliario vigilado mientras duró? (Págs. 51 y 214). Estas naciones ¿no tienen derecho a “recibir lo suyo”? Según Winston, no.

Y aunque la Guerra de los Boers se cita en el texto muy por encima y para otros asuntos, no podemos olvidar la agresión que sufrió su república sudafricana, en la que participó el joven Winston, y que tan alegremente justifica en su autobiografía Mi Juventud ¿No fue esa guerra sino la descarada invasión, con finalidad puramente comercial, de una nación neutral que tenía la desgracia de tener oro y diamantes en su territorio? ¿Y qué decir de las tres Guerras del Opio contra China, cuyos puertos se abrieron a cañonazos para obligarles a importar el opio que comerciaban los británicos?

No, no cabían en la imperialista mentalidad de Mr. Churchill tales cesiones, pues eran casos evidentes en los que “dar lo suyo” no se aplica si va contra los intereses de la caballerosa Albión, o si puede causarle algún perjuicio para mantener el puesto de líder mundial. Esto quedó meridianamente claro cuando en 1937 mantuvo una conversación con von Ribbentrop, el embajador alemán en Londres (Págs. 262-263): Yo dije que el gobierno inglés nunca accedería a dejar libre las manos a Alemania en el este. Cierto que estábamos en malas relaciones con Rusia y que odiábamos al comunismo tanto como Hitler, pero, aún si Francia quedaba garantizada, Inglaterra no se desinteresaría de la suerte continental al punto de dejar a Alemania prevalecer en la Europa del centro y del este ¡Mas claro, agua! Bajo mi punto de vista, Hitler cometió un grave error al realizar acciones agresivas que justificaron la declaración de guerra de Inglaterra. Sólo hubiera tenido que mantener el crecimiento económico y militar de Alemania para que, antes o después, Gran Bretaña le hubiera declarado la guerra.

No son estos los únicos ejemplos de que Gran Bretaña iba por libre cuando le interesaba, o en unión de otros cuando le interesaba también. El ejemplo del “Tratado Naval Anglo-Alemán” (Págs. 167-173) es tan clamoroso que hasta a Churchill le llama la atención, no tanto porque los alemanes recuperaban un “derecho suyo”, sino porque perjudicaba a Gran Bretaña. Daba igual que en este tratado los ingleses, sin consultar a sus aliados, hubieran llegado con Alemania a un acuerdo que violaba los tratados unánimemente acordados con otras naciones tras la Primera Guerra Mundial. Tampoco quiero pecar de “mijita”, que dicen por aquí. Me parece bien que cada nación vele por sus intereses, pero ¡que no quieran hacernos comulgar con ruedas de molino!

En fin, el primer tomo de estas memorias sobre la IIGM es un texto lleno de sugerentes documentos y consideraciones que se prestan a múltiples reflexiones. Yo llego a esta: si alguien te dice alguna vez: “¡Que viene el lobo, que viene el lobo!”, contesta: “Sí, ya lo he oído, que viene el lobo, pero… ¿Qué lobo? ¡Porque aquí hay mucho lobo con cara de conejo!”

Saludos