
Despues de la batalla, la compañia de Hauptsturmfürher Granfali se relajaba en una ladera arretada minutos antes a los rusos. Knispel escuchaba los estertores de la batalla en otros sectores del frente a traves de la radio de su blindado. Balbucea:
-Asiertxu, Iberalc, dos buenos camaradas que han caido en ese maldito pueblo.
El Feldwebel Knispel farfullaba recostado en el exterior del blindado. Sacudia la cabeza. Negaba lo que acababa de oir. Los auriculares de la radio se deslizaron de sus orejas hacia el cuello. Tenia la mirada perdida en el fondo de una botella medio vacia de Schannps que se habian agenciado. El conductor Karl Tolemayer se encontraba dormitando, en el exterior, arremolinado junto a las gruesas cadenas del Panzer IV.
-Perra vida.... -y volvio a regar el gaznate con un largo trago de Rouskaya que habia caido en su poder despues de registrar uno de los bunkeres conquistados.
En su mente se agolpaban turbios recuerdos de los Panzers de Asiertxu e Iberalc dandoles el relevo unas horas antes, camino de la tercera batalla en menos de dos dias de frenetico avance aleman hacia el Caucaso. Sonrientes, confiados y jovenes. Asi se dirigieron sus compañeros hacia la toma de las colinas y del maldito pueblo que cerraba su paso. Bluf. Otro trago. El mundo que se desplegaba frente a él parecia terriblemente irreal. Los ojos se enrojecieron y comenzaron a lagrimear. A él y a su tripulacion les habian reservado, empleandoles para apoyar a la infanteria en la limpieza de reductos enemigos. Iberalc y Asiertxu no habian tenido tanta fortuna. Les habian ordenado abrir la marcha en otra punta de lanza del ataque. Penso que él debia de tener algun angel protector en las mas altas esferas y se sintio asqueado.
Otro trago y recordo a Iberalc señalando con aplomo la ciudad de Elista en un plano desplegado en el Cuartel General al inicio de toda la operacion y como Iberalc apuntaba con naturalidad a Grozny, 400 kilometros mas al este:
-Total..., puestos a decir barbaridades. Y todos rieron juntos y prometieron volverse a ver unas semanas despues.
Knispel se vino abajo. Se escurrio por la escotilla, dejando rodar la botella de Rouskaya por el lateral de la torreta y se dejo caer, abatido, sobre el asiento del comandante, gimoteando como un niño.
-Perra vida.... -musito. Todo aquello habia acabado aquel mediodia de junio. Se encontraba mas solo que nunca en medio de aquel inmenso pais. Ingrid y Otto y Marlene quedaban tan lejos.
-Perra vidaaaaaaa -grito a viva voz.
Karl levanto un parpado pero al ver la botella de Schannps en el suelo vacia, lo volvio a cerrar. El Feldwbel tenia que ahogar sus fantasmas de alguna forma y veia esos gritos algo normal y terapeutico. Sana locura de soldado. Siguio durmiendo.
Siguio sollozando durante unos instantes mas y subitamente, tan rapido como habian venido, las lagrimas desaparecieron. El Hauptsturmfürher Granfali empezo a chillar por la radio:
-Todas las unidades panzers disponibles reunanse en el punto de reunion Platz. Tenemos ivanes avanzando desde todas direcciones, diez T-34 han sido avistados y parece que han reunido varios blindados pesados en las inmediaciones. Deben de intentar......
Se volvio a apartar los cascos escuchando el amortiguado ruido de los exabruptos y maldiciones.
Kurt Knispel se seco las mejillas, enjugandoselas con las mangas de la casaca. La mirada triste se torno fria. La expresion melancolica se endurecio y los vapores del alcohol se disiparon lo suficiente para permitirle saltar por la escotilla y despertar con un suave puntapie a Otto Tolemayer, que cubriendose los ojos con la palma de la mano, pudo ver recortandose contra el sol la figura de su comandante: estatura media, cabello negro demasiado largo y barbilla mal atusada.
-Nos vamos. En marcha.....
Que Dios proteja a los que quedamos vivos.