Los apaches avanzados de Von Patoso, sin plumas y armados con más metal que el caballo de hierro que hendía sus tierras, aguzan el oído. Rumores de motores llegan traídos por el viento desde el lado del pueblo. Como Bruce Willys unas décadas más tarde, comienza a correrse el rumor.
-A veces, escucho ruidos de tanques...
El Oberst permance impasible. Desde el otro extremo del avance, una radio chasquea una respuesta:
-Me acerco al bocage a echar un vistazo a ese sonido. Igual es un montón de colmenas juntas y nos estamos alarmando por nada.
Son los muchachos de los vehículos de reconocimiento, reconvertidos en exploradores a pie, que avanzan ocultos por los setos hacia la izquierda, trepando por el pequeño cerro que domina la aproximación al pueblo.
Parece que todos los ojos y oídos horadan las primeras casas del pueblucho.
Justo en ese instante, llega el grueso del kampfgruppe. Los pesados blindados y varios pelotones de soldados montados en camiones. El nervio del grupo de combate de Von Mansburg que lleva abriendo camino desde el inicio de la ofensiva. El pifostio que se ha montado con la llegada de tanto vehículo es importante y el Oberst, reconvertido en simple guardia de tráfico de la Schutzpolizei des Reiches, se centra en ir ordenando un poco el desbarajuste creado.
La radio del comandante vuelve a estar viva tras un rato:
-Iré asignando estas tropas progresivamente y en función de como se vaya desarrollando el combate. Así pues, de momento no se mueve ni Dios aquí. Los felinos bien atados a sus correas y a la escucha por radio. Hasta que las unidades de vanguardia de reconocimiento no informen de contactos y posición enemiga, no movemos un dedo.
El único movimiento permitido será montar a la infantería de asalto en los camiones para que se pertrechen bien de municiones y luego vuelvan a desmontar en posición de partida.
Un pequeño silencio, que se rompe con la distribución de las tropas entre los comandantes:
-Von Patoso: 1ª y 3ª seccion CG (infanteria). Deberán seguir los pasos de su unidad de reconocimiento. Distribúyalos y muévalos como considere mas apropiado.
-Ja voll...
Y se escucha un tremendo taconazo que resuena por el auricular de la radio. A marcialidad, no le gana nadie al comandante austríaco. Nobleza obliga. Poco saben que pocas de esas tropas verán finalizar la batalla, cubriéndose de medallas póstumas al valor minutos después. Ese taconazo. Esa bizarría. Von Patoso y sus hombres se cubrirán de gloria en imposibles ataques, carne contra metal, contra los blindados enemigos. Pero no adelantemos acontecimientos todavía y volvamos a la realidad del momento. El Oberst continúa:
-Patxi: 2ª seccion CG (infanteria). Su objetivo será asegurar la posición de la colina.
-Recibido.... -los carristas y sus complejos de superioridad. Le habría faltado añadir, "oído cocina", pero había que tentarse todavía las ropas.
Un tercer mensaje surca el aire para aclarar las tropas con las que contará Tiopepe Von Mansburg:
-Me quedo con las HMG42 y el HQ con su unidad de apoyo y observador. Estarán a disposición de sus unidades y darán cobertura a su avance. En principio destacaré una a cada lado del mapa cubriendo ambos avances. Pero si necesitan más su presencia en otro lado, comuníquenlo y se hará lo que se pueda.
Para aclarar los términos del asunto, Tiopepe resume la estrategia:
-El mapa lo dividimos en dos de tal forma que Patxi se hace responsable de tomar y cubrir las alturas, y Von se hace cargo de la falda de la colina y la aproximación al pueblo. La asignación de carros se hará más adelante y según veamos como avanza ésto. Aún no tenemos noticias de los exploradores salvo el ruido de motor de un posible contacto. Aún no sabemos si es una motocicleta o el tractor de un ganadero.
Es una táctica brillante en su sencillez. Aprovechar la colina no se le había ocurrido. Si es impasable para los carros, pierde todo interés para él. Utilizar la tripulación de los semiorugas como meros exploradores es un mal menor que repercutirá grandes réditos. ¡Ah! El uso combinado de las armas. Su punto débil. Tendría que descubrirse ante Tiopepe. Un gran táctico, sin duda alguna. Aún así, Patxi suspira. Sabe que los Panther son cosa suya y no comprende la tardanza y los motivos por los que no los ha puesto bajo su mando. Aún así, sabe que es una decisión cantada. Él los ha traído hasta aquí, abriéndose paso con sus muchachos en innumerables batallas narradas en este mismo hilo. Los conoce bien. Cuestión de tiempo, contemporizar, no exponerse mucho y esperar que Von Mansburg le conceda el honor de hacer saltar, de nuevo, el candado que cierra el sistema defensivo aliado a lomos de sus corceles de acero. Habrá que gastar algo más de suela mientras tanto....