Tiopepe, Von Patoso y Patxi en Mortain

Para poder leer y disfrutar de todos esos AARs magníficos que hacen los foreros.

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Patxi
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Re: Tiopepe, Von Patoso y Patxi en Mortain

Mensaje por Patxi »

Mientras tanto, el Hauptmann "Tiopepe" Leifheim había reunido en torno suyo a sus jefes de pelotón. Comenzó a hablarles:

-Vamos a tantear los flancos para ver donde estan las posiciones americanas posicionadas. Por el flanco del bosque tratare de meterme por el bocage porque desde ahi tendremos buena posicion de tiro sobre las primeras casas del pueblo.

Se dirigió hacia el radioperador que le acompañaba y comunicó a su superior:

-Antes de asaltar el pueblo sera necesario un bombardeo general sobre todo el pueblo. Mis hombres se niegan a realizar un asalto a pecho descubierto sin antes ver cascotes y tejados derrumbados sobre el suelo...

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Re: Tiopepe, Von Patoso y Patxi en Mortain

Mensaje por Patxi »

El Obergefreiter Krabbe volvió a llamar la atención de von Mansburg.

- Señor, el Hauptmann Leifheim dice que o hay apoyo de la artillería o ellos no avanzan. Sus hombres se niegan a realizar un asalto a pecho descubierto sin antes ver cascotes y tejados derrumbados sobre el suelo. Han sido sus palabras textuales...

La rabia de von Mansburg subió un grado más, si aquello era posible tras el incidente con Wiberg. Le habían puesto al mando de un grupo de oficiales respondones y quisquillosos. Esas cosas no pasaban en el ejército astriaco y mucho menos en la época del KuK Armee. Sus pensamientos volaron a las batallas de Isonzo, donde había participado como un joven oficial en el Regimiento de Infantería nº7 Khevenhüller. Les habían dado bien para el pelo a los italianos en aquellos días, a pesar de su inferioridad numérica. Mucho se criticaba al ejército austrohúngaro, pero no discutían las órdenes como lo hacían estos prusianos de cabezas cuadradas. En fin, tendría que lidiar con ello. Su vida y la de todos los hombres de la división estaban en juego. Se dirigió a Krabbe:

- Dígale a herr Leifheim que el observador de artillería está ocupado corrigiendo los disparos de los morteros. Dígale que se ponga cómodo y que en cuanto el fuego de los morteros caiga donde tiene que caer, le ordenaré al observador que descargue un diluvio de plomo sobre el pueblo. También hágale saber a herr Leifheim que no andamos precisamente sobrados de munición de artillería, pero ya que sus hombres quieren ver cascotes y tejados derrumbados para tener suficiente "èlan", así se hará. También hágale saber que si tiene alguna otra petición solo tiene que solicitarla.

Se dio la vuelta y se dirigió de nuevo hacia el bosquecillo. Pudo ver por el rabillo del ojo que dos de los kubelwagen parecían estar fuera de servicio. Se preguntó qué habría pasado y apresuró el paso para llegar cuanto antes a la cobertura de los árboles.
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Patxi
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Re: Tiopepe, Von Patoso y Patxi en Mortain

Mensaje por Patxi »

El cabo Hesse habia recibido órdenes claras de trepar por la ladera de la montaña pelada, desde donde se tenía una visión perfecta del cruce y de todo el pueblo. Le dijo a Otto que le siguiese. Cuando vió a Otto con el pesado Panzerschreck corriendo a su lado ya era tarde:
-¿Dónde se supone que vas con eso. borrico?
Otto no lo oyó o eso supuso Hesse. Saltaron la cerca de madera y Otto se tumbó en el suelo, jadeando.
-Ya te dije que no hacia falta traer ese.....
No pudo acabar la frase. Justo en ese momento, una luz cegadora seguida de una potente explosión le hizo caerse al suelo. El grueso tronco de un árbol le protegió de las esquirlas que salieron despedidas. Los jadeos de Otto se transformaron en estertores.
Hasser se protegió instintivamente tras el tronco, pegando su cuerpo al suelo, mientras percibía a su camarada entre el zumbido que empezaba a remitir en sus oídos, a su compañero patalear la hojarasca llevándose las manos a la garganta en un intento inútil de parar la pérdida de sangre producida por la metralla. Se hizo un ovillo, mirando hacia atrás y otra explosión, más cercana voy a sacudir su cuerpo. Se encogió más.
-Joder. Mecagüenlao....
La tercera y última explosión no llegó ni siquiera a percibirla. Estalló directamente contra su cuerpo, destrozándolo en mil pedazos.


Instantes antes:
-Las apariencias son importantes a la hora de escalar en el escalafón. O por lo menos no seguir cayendo por él. Que Von Magsburg no diga que no nos implicamos lo suficiente.
-Seguro que si seguimos disparando a esas cristaleras nos vuelve a degradar al sargento a nivel de cabo y lo vemos cargando proyectiles como a Kholer.
Kholer gruño por el comentario:
-O sirviéndome el café por la mañana.....-apuntó Lothar mostrando el galón de cabo primero.
-Más bajo no se puede caer.... -añadió con sorna Andreas.
-Siempre puedes convertirte en un pisaprados -pronosticó el joven Bodo mientras señalaba con el pulgar hacia fuera del blindado.
Todos se rieron, menos Kholer todavía dolido y con un sentido del humor inexistente.

De repente, una pequeña explosión en el bosque de su derecha hizo que el comandante del Panther mirase hacia aquella dirección. Un segundo cañonazo, certero y mortal, dejó huérfana de mandos a la Tercera Sección, volatilizando al veterano suboficial que les mandaba.
-Mejor aquí dentro..... -pensó y conteniendo los nervios dentro del tanque, vociferó:
-¿Qué ha sido eso? ¿Un mortero o un antitanque?
Nadie respondió mientras todos miraban intranquilos por las pequeñas rendijas. Demasiado cachondeo habia habido hasta ahora. Wilberg gruñó:
-Ni una puñetera risa a partir de ahora. Todos los malditos ojos bien abiertos....
Los segundos pasaron despacio. El Panther se encontraba oculto por el bocage y aún así, la tensión de sentirse en el punto de mira hacia que el tiempo transcurriese lentamente.
-Espero que Leifheim nos diga donde se enconde ese malnacido porque dentro de esta puñetera lata no hay forma de ver nada entre tanto matorral -reflexionaron los carristas.
Patzi vió el humo ascender lentamente del pequeño cráter abierto y restos de cuerpos y jirones de ropa colgando de las ramas, en posiciones grotescas.
-Artillero, giramos la torreta a las 9. Me huelo que ese cabrón está por allí escondido.... En cuanto nos den una posición, salimos de nuestro escondrijo y les volamos las pelotas.
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Piteas
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Re: Tiopepe, Von Patoso y Patxi en Mortain

Mensaje por Piteas »

Ese tercer cañonazo desintegrador me ha dolido hasta a mí :nervios:
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Patxi
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Re: Tiopepe, Von Patoso y Patxi en Mortain

Mensaje por Patxi »

De repente, toda la gente que tenía Leifheim desplegada por ese lado, se esfumó:

-Dios mio le han reventado las tripas con la onda expansiva. Parece que va a caer una buena tormenta de plomo. ¡Y nos han pillado con los pantalones bajados en plena meada!

Leifheim no se lo pensó dos veces y sacó a sus muchachos del camino:

-¡¡Todos fuera de la carretera, rapido!!!. Vamos, vamos que como caigan mas chuzos de punta no vamos a quedar ni uno vivo. A la cobertura del seto, ¡¡¡¡vaaamooosss!!!!

Dentro del Panther la gente se remueve, nerviosa.

-¿Alguien ve algo?

Todos niegan con gruñidos mientras siguen mirando inquietos por las escotillas. Por la radio, una anónima voz monocorde anuncia:

-Los disparos que han dejado huérfanos de jefe a la Tercera Sección provienen de lo que han identificado como un cañón AT de 76mm.

Después de un chasquido y un zumbido de la estática, prosigue:

-Pero no sé si los useños tenían un cañón AT de esas características. Bueno, el caso es que está en el seto que va perpendicular a vuestra línea de avance, el que ya está pegado a la zona de objetivo, casi al final del mismo, bastante cerca de la carretera.

Wilberg intenta mirar pero no ve el seto. El bocage de su izquierda tapa toda visión a esa parte del pueblo. Afortunadamente, si no, los que ahora estarían con las tripas esparcidas por el suelo serían ellos. La voz de Von Patoso resuena potente en los auriculares del comandante del blindado:

-Que el Panther no asome el hocico, que seguro que el cañon tiene línea de visión sobre la carretera.

Patzi abre la escotilla. Ir a ciegas le crea una sensación de agobio incómoda. Más todavía desde que sabe que hay antitanques en la zona.

-Marcha atrás, Lothar. Tengo que hablar con Leifheim…

El blindado retrocede unos metros hasta detenerse a la altura de Leifheim. El Hauptmann de la Compañía se encuentra en la cuneta de la carretera, pegado a la radio e intentando coordinar el movimiento de sus hombres que se están desparramando por las huertas cercanas tras el disparo del cañón, buscando buenas posiciones desde donde observar sin ser vistos.

Andreas, con sus rizos rubios meciéndose por la nuca parece haberle leído el pensamiento:

-Llevamos topándonos con antitanques desde que empezamos la ofensiva. Bonita forma de aprovechar el potencial de nuestra arma acorazada. Metiéndola en estos laberintos…

-No te quejes tanto... La guerra se toma una pausa para nosotros.

El blindado se detiene. Patzi traga saliva. No es plato de gusto tener que decir al Hauptmann lo que tiene que decirle:

-Hauptmann, nos informan de un cañon emboscado ahí delante…

No añade nada más. Leifhem les mira despegando la oreja del auricular de baquelita. No dice nada. A Patzi le resulta humillante tener que rebajarse a pedir a la infantería que despeje el camino. En Rusia pasaba exactamente lo contrario. Y en el 40, en Francia. Ellos abriendo camino, aplastando a todo bicho viviente que se pusiese por delante y los infantes, con la lengua fuera, comiendo el polvo que levantaban sus orugas. Añoraba aquella sensación.

-Si sus hombres me marcan la posición del antitanque, podríamos encargarnos de él…

Aquello contravenía en parte las órdenes recibidas. No enseñar el morro, les habían dicho. Tampoco tenía pensado seguir por la carretera así que Von Von no podría volverles a expedientar. Sobre todo porque allí estarían esperándolos aquellos malditos. Si pudiesen encontrar alguna posición emboscada desde la que batirlos. De todas formas, lo había dicho sin convicción. Por cumplir el expediente y por aquello de mantener cierto decoro para el arma acorazada. Leifhem fue abrió la boca para decir algo.
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Re: Tiopepe, Von Patoso y Patxi en Mortain

Mensaje por Patxi »

Pero "Tiopepe" Leifheim no dijo nada. Se mantuvo unos segundos con el auricular despegado de la oreja y susurro bajito:
-No se preocupen, que ya si eso, voy poniendo un palo de un metro bajo los cascos y a medida que vayan subiendo el caso, iremos viendo por donde asoman el hocico estos yankees.
Leifheim siempre hablaba bajito. No perdía el aplomo nunca. Lentamente, volvió a acercar el auricular y siguió dándo órdenes a las tropas situadas al otro lado del pueblo, en el brazo izquierdo del ataque alemán, con toda la tranquilidad del mundo.
-Sigan tomando posiciones para lanzar el asalto -dijo.

Y es que por ese lado del pueblo habia una ensalada de tiros elegante. Trazadoras yendo de izquierda a derecha. Trazadoras volviendo de derecha a izquierda. Parecía un partido de tenis con pelotitas de 7,92 mm de diámetro, sin red que las detuviese. Los norteamericanos se estaban defendiendo con fiereza.
Von Mansburg y Leifheim eran de la opinión de esperar a que cayesen los pepinos de la artillería y luego, ir viendo si los americanos seguían defendiendo con tanto ahínco. De momento no habia prisa. La táctica de Tiopepe en el flanco izquierdo era sencilla y efectiva. Seguir apuntalando la presa, fijando al enemigo en las casas y manteniendo a sus infantes tras el bocage, esperando que cayendo los pepinos del cielo, terminasen por ablandar las posiciones.
-Neun Minuten, meine Herren (nueve minutos, señores). Pónganse cómodos.
Este Mullingan era un cachondo.
-Tratare de fijar a la infanteria del pueblo para obligarles a dar la cara y ver que posiciones ocupan. Pero veo que una vez termine el bombardeo habra que ir limpiando casa por casa.
Patzi Willberg supuso que aquella limipeza iba a costar un buen puñado de tiritas. Alguien desde aquel lado del pueblo gritó por radio:
-Están ahí todos apiñados. Los hay en todas las casas... A ver si esos nueve minutos pueden ser cinco, Mullingan.
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Re: Tiopepe, Von Patoso y Patxi en Mortain

Mensaje por Patxi »

El conductor Lothar recostado en su asiento, echó una mirada hacia atrás, hacia el puesto del artillero:
-La delicia de todo artillero de Panther que se precie. Objetivos a tutiplén. Bien amontonados en la parte superior de las casas. Ratoneras.
-Y nosotros aquí, sacándonos los mocos y haciendo pelotitas con ellos del aburrimiento.
El artillero Andreas disparaba con la coaxial con las mismas ganas y entusiasmo que un registrador de la propiedad estampaba sellos una tarde cualquiera de otoño. El unteroffizier, comandante del tanque, habia ordenado meter algo de ruido. Romper algunos cristales. Dejarse ver ante sus camaradas infantes porque estar recogiendo amapolas junto al blindado u holgazanear limándose las uñas asomados a las escotillas no daba buena imagen. A pesar de que hacer una cosa u otra iba a servir para lo mismo.
-Es tiempo de disfrutar del calor acogedor de nuestro hogar -dijo, golpeando con la palma la plancha interior de la torreta. Y añadió:
-Fuera hace un verano tipicamente pomerano y no está la hierba como para andar tirados que luego os resfriais y os andais quejando de fiebres altas para el servicio...
-Todo lo que haga falta por librarnos de las teóricas de Schweinsteiger y sus quisquillosas revistas de equipo -dijo Andreas.
-Menudo plasta tiquismiquis.... -apostilló el joven Bodo y lanzó una ráfaga de ametralladora, imitando el ritmo que Schweinsteiger imprimía a su voz cada vez que encontraba un defecto. Ra-ta-ta.....ta....ta.
Hubo un momento de silencio. Cada uno pensando en su época de la escuela de formación de Wünsdorf, en Zossen. Kholer acordándose de su amigo Walter Budeus y de lo mal que lo pasó cuando cayó la red Robert Uhri en el 42. Se enteró lejos, claro. Eso fue lo que le salvó. Su hosco comportamiento viene de aquella época. Malos años para ser comunista en Alemania. Bodo le sacó de su ensimismamiento:
-¿Os acordais del bueno de Essen y la broncas que se ganaba por darle mala vida a su "Grifo"?
Todos rieron con ganas. Kolher incluído. Aquella había sido una buena época. Essen, Budeus, Schweinsteiger. La guerra todavía sin asomar sus garras. Con toda la mierda que caería después.
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Re: Tiopepe, Von Patoso y Patxi en Mortain

Mensaje por Patxi »

La tierra estaba húmeda y reblandecida por las lluvias de días anteriores. El Panther se escoró un poco, dando la sensación de que el suelo debajo de una de las orugas habia cedido bajo las 44 toneladas de peso. Lothar corrigió de inmediato la posición con un brusco acelerón de las orugas opuestas y el blindado recuperó tracción.
-Salgamos a la carretera de nuevo. Sólo nos faltaría tener que bajar del blindado para empujarlo.
Mejor ni imaginarse el humor de VonVon si se llega a enterar que su apoyo blindado se vería limitada a cinco muchachos dando palmadas en mitad del bosque. Más bajo que Unteroffizier no podía caer ya así que dedujo que lo mejor sería armarse de paciencia y esperar la llegada de los refuerzos, previstos para dentro de cinco minutos.

Patzi Wilberg abrió la escotilla y sacando medio cuerpo fuera de la torreta, se dispuso a ayudar, si fuera necesario, al conductor a devolver el tanque a la compactada tierra de la carretera que conducía al pueblo. En ese instante lo vió. Un cuerpo tirado a 20 metros de su posición. Un cuerpo que se aún se movía. Los brazos al menos. Rotando lentamente de un lado al otro sobre su propio eje. No podía oir nada, con el poderoso rugido del Panther que incluso al ralentí embotaba los oídos y convertía a cualquier tripulación blindada en sordos en el campo de batalla.

Lothar logró sacar el blindado a tierra firme sin más ayuda que su pericia pero los ojos de Patzi no podían dejar de mirar a aquel bulto de apariencia humana. Pensó fugazmente en coger uno de los botiquines, apearse del vehículo y dirigirse hacia allí. Pero no estaba el horno para bollos con el Oberst teniéndole en el punto de mira. Además aquel debía de ser un hombre de los que Leifheim mandó avanzar hacia la colina. Como no escuchaba jaleo por su izquierda supuso que el kaptain no tendría problemas a la hora de mandar un par de hombres para encargarse de aquel muchacho:
-Leifheim, a 20 metros de la carretera, en el bosque tienes a uno de los tuyos malherido...

Lo dijo por linea interna. No era cuestión de airear esas menudencias delante de todo el mundo. Sobre todo pensando en una posible respuesta negativa de "Tiopepe" Leifheim. Ya saben de que aquello de no dejar a nadie atrás no se puso de moda hasta unos cuantos decenios más tarde y que la excusa del mal menor era el pan nuestro de cada día en los sobrecalentados cerebros de la oficialidad de la época. Era lógico pensar que en una guerra donde la muerte campaba con una alegría desbordante alimentando incesantemente los camposantos europeos, un fiambre más, un fiambre menos, importaba bien poco dentro de los estadillos oficiales de bajas diarias. Por otra parte, quería comprobar de que pasta estaba hecho aquel Hauptmann, nuevo ojito derecho de VonVon y causa de su caída en desgracia ¿Sería un tipo sin escrúpulos? ¿Sufriría remordimientos? ¿Podría dormir tranquilo sin que le asaltaran por la noches aquellos rostros fantasmales? Wilberg sentía curiosidad. Pronto saldría de dudas.
-Estaría bien que mandases a alquien a que se ocupase de él...... (ziiiiiiiiiiiiiiiii).

La estática resonó durante unos segundos, mientras esperaba la respuesta.
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